La pala de una excavadora ha desvelado de casualidad en una playa de Israel una cueva funeraria egipcia con cerca de 100 utensilios de cerámica y artefactos de bronce intactos desde hace unos 3.300 años, cuando el faraón Ramsés II controlaba la zona de Oriente Próximo entonces conocida como Canaán.

Los objetos fueron hallados el pasado miércoles en Palmajim, al sur de Tel Aviv, aparentemente tal y como fueron colocados entonces en el marco del rito funerario, anunciaron en un comunicado las autoridades israelíes de Antigüedades y de la Naturaleza y Parques. “Sabíamos que estábamos en una zona arqueológica, pero un descubrimiento así solo se hace una vez por generación”, explica por teléfono Diego Barkán, responsable del distrito en el que está la cueva (Tel Aviv) de la Autoridad de Antigüedades.

Entre los objetos de cerámica hay boles, algunos de ellos pintados de rojo, cálices, utensilios para cocinar, jarras de almacenamiento y lámparas de aceite. En el Antiguo Egipto se consideraba la muerte solo como una separación temporal del cuerpo y el alma, no como el fin de la vida, por lo que se asumía que los objetos servirían tras el fallecimiento a quienes eran enterrados.

También hay puntas de flecha y de lanza de bronce. Los arqueólogos creen que, por su colocación, estaban dentro de un carcaj hecho de un material orgánico que se ha deshecho con el paso del tiempo.

La excavadora estaba efectuando trabajos de mantenimiento en la playa cuando destapó el acceso a la cueva, excavada en forma cuadrada y con un pilar en el medio. Los arqueólogos desplazados bajaron a la gruta haciendo uso de una escalera.

Los artefactos serán ahora analizados para profundizar en el conocimiento sobre las costumbres funerarias de la Edad de Bronce tardía. “Ya sabíamos cómo era enterrada la gente en esa época, pero normalmente esas cuevas eran saqueadas en la Edad Antigua. Es como entrar en un laboratorio”, señala Barkán.

La identidad de los cadáveres aún se desconoce. Aunque están muy deteriorados, se intentará obtener pruebas de ADN y se analizarán la botánica y los dientes en busca de datos. “Como hay casi 100 vasijas, no sabemos si está enterrada más de una generación, con lo que habría varias capas de enterramiento, o si eran personas con mucho poder adquisitivo”, explica el experto.

El descubrimiento muestra la importancia del comercio internacional durante el largo reinado de Ramsés II, en la decimonovena dinastía egipcia. En la cueva se han encontrado vasijas de cerámica importadas de Chipre y de Ugarit, la entonces importante ciudad costera en el norte de la actual Siria en la que nació una extinta lengua semítica, el ugarítico. Se cree que también provenían de Ashdod y Ashkelon, en Israel; de Gaza y Tel Al-Ayuul, en la franja palestina; o de Tiro o Sidón, en Líbano, lo que muestra que los habitantes de la zona participaban claramente de la intensa actividad comercial en la costa mediterránea, según Eli Yannai, experto en la Edad de Bronce, citado en la nota.

Ramses II expandió el dominio egipcio hacia al este, llegando a la actual Siria, y al sur, hasta Sudán. La playa de Palmajim está situada en la costa mediterránea, entre Yaffa, al norte, y Ashkelon, al sur, feudos entonces de los grandes comerciantes. Una hipótesis es que quienes están enterrados en la cueva habitaban una suerte de puerto pirata ―del que hoy no queda rastro― con el que los comerciantes trataban de evitar las tasas comerciales de aquellas dos localidades.

Hay pistas de que, tras el descubrimiento de la cueva, alguien se coló en su interior y sustrajo unos pocos objetos, señaló la autoridad en el comunicado. Barkan calcula que al menos el 95% de los hallazgos sigue en su lugar. El aparente robo está siendo investigado por la policía israelí.

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