En octubre de 1991 una joven recién graduada del Instituto Superior de Arte (ISA) decidió crear una compañía de danza bajo el nombre de Danzas Ibéricas. El proyecto cambió rápidamente; mutó hacia una compañía de danza-fusión con una escuela para formar futuros bailarines para la compañía.

Aquella joven, Lizt Alfonso, nunca imaginó crear un proyecto con el alcance nacional e internacional y el prestigio del que goza actualmente Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC) y, 30 años después, aun se sorprende por todo lo que ha logrado con ánimos de seguir produciendo arte para todo aquel que lo precise.

Ahora inmersa en un proyecto de desarrollo local (Lizt Alfonso Dance Cuba Plus), que no es más que un tecnicismo legal para continuar desarrollando el trabajo que la compañía lleva a cabo hace tres décadas, y luego de asumir un trabajo conjunto con la Escuela de Flamenco de Andalucía, así como la preparación de nuevos espectáculos, giras internacionales y concursos de coreografía, —entre otras actividades por el aniversario de la compañía—, la coreógrafa y profesora recuerda aquellos complejos años iniciales y continúa el trabajo para el futuro de LADC.

¿Cuando fundó la compañía pensó tener un proyecto de la dimensión que hoy tiene LADC?

No. Realmente no. Lo que siempre supe fue que quería tener mi compañía y casi que era una necesidad, porque cuando surgió, en el año 1991, en Cuba nada más existían las compañías oficiales creadas por el Ministerio de Cultura: el Ballet Nacional de Cuba, el Conjunto Folklórico Nacional, Danza Contemporánea de Cuba, etc.

Luego en los años 80´s se dio el fenómeno de las pequeñas compañías, como las de María Elena Boán, Isabel Bustos, el Ballet Teatro de La Habana con Caridad Martínez. Cada una de esas compañías, las oficiales, se dedicaban a hacer un estilo específico de danza, pero no había ninguna que reuniera todo en una y ese fue mi objetivo, aunque no en los inicios, cuando surgimos como una compañía para cultivar las danzas españolas, partiendo del folclor español, la danza estilizada y el flamenco.

Pero después, rápidamente me di cuenta que ese no era el lenguaje que quería utilizar y decidimos ampliar el espectro y hacer algo novedoso porquem al final, para qué íbamos a imitar a los españoles si en Cuba hay muy buena danza y música, entonces me di a la tarea de crear lo que es hoy Lizt Alfonso Dance Cuba.

Pero, de ahí a crear una escuela, toda una institución cultural con ballet infantil y juvenil, talleres vocacionales, la escuela profesional acreditada y reconocida por la Escuela Nacional de Arte (ENA), eso no, no lo pensé. La vida me ha llevado paso a paso a subir esos peldaños, precisamente por la necesidad.

Publicidad

Por eso surge la escuela en el año 1992, en pleno Período Especial y no quería que los niños estuviesen en la calle. Veía que cuando llegó ese momento los padres estaban trabajando y muchos de los niños no tenían qué hacer cuando salían de las casas. Entonces me dije que por qué no crear un lugar, un espacio, en el que estos niños fueran a aprender cosas interesantes que les pudieran aportar a sus vidas, fíjate que ni siquiera porque quisieran ser bailarines.

También había necesidad de formar bailarines, la cantera de LADC, porque los bailarines que venían ya estaban entrenados o en ballet o en danza española, mayormente de sociedades españolas como Concepción Arenal, Rosalía de Castro, la Artística Gallega, entre otras, pero sabían un estilo de danza y no conocían todos, que era la materia prima que necesitábamos para avanzar.

La mayor parte de los bailarines de la compañía son graduados de la propia escuela y tienen su título de bailarín de danza-fusión, aunque aceptamos también a quienes vengan graduados de la Escuela Nacional de Danza, o que hayan estudiado ballet en sus cinco años de nivel elemental y después pasan a la unidad artístico-docente de la compañía para terminar sus estudios.

Hoy día pienso que hacemos mucho, porque además dirigimos espectáculos, organizamos eventos, participamos en un montón de actividades alrededor del mundo. Hacemos mucho y quisiéramos hacer mucho más.

¿Cuán difícil resultó y resulta aun, llevar a cabo un emprendimiento en el sector cultural?

Es muy difícil, más en el inicio, porque fue muy duro. Empezamos siendo un proyecto del Centro Prodanza que dirige la maestra Laura Alonso, pero un año después nos hicimos totalmente independientes y estuvimos nueve años manteniéndonos de forma independiente, con nuestros ángeles de la guarda, que era la sociedad española-gallega estudiantil Concepción Arenal, que nos apoyó enormemente todos esos años, donde se mantuvieron los talleres vocacionales que surgieron en la Casa de la Cultura de La Habana Vieja, el primer espacio que nos acogió.

Fueron años muy difíciles, nos acusaban de todo, hasta de contrarrevolucionarios, que estábamos en un “limbo cultural”, era horrible. Lloraba y sufría mucho pero nunca me di por vencida.

Casi una década después fui a una reunión en la Fundación “Juan Marinello” con el entonces ministro de Cultura Abel Prieto, donde tuvimos nuestras palabras porque fue un encuentro fuerte, pero a partir de ahí empezaron a llamarnos, dijeron que querían que perteneciéramos al Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE) y aceptamos.

Es deber de cada Estado cuidar del arte y sus artistas, porque son es el alma de los pueblos, lo que mantiene vivo el espíritu de una nación. Nosotros somos una compañía residente del Gran Teatro de La Habana, pero nunca hemos perdido nuestra independencia porque nacimos independientes y libres, nunca nadie ha venido a entregarnos un plan de trabajo o decirnos lo que tenemos que hacer, porque nosotros lo hacemos, sin necesidad que nadie nos diga nada, siempre estamos listos.

Ahora, cuando los jóvenes vienen a verme preocupados por sus proyectos y me cuentan todos los trabajos que están pasando les digo “sí, es así y si te cuento todo lo que pasé te vas a echar a llorar por las etapas que tuvimos que pasar”. Recuerdo que mi madre me decía “¡Se acabó!”, en ese tono imperativo y maternal con tal de proteger a sus hijos. Les digo que lo que no pueden hacer es darse por vencidos porque nosotros estamos rodeados de obstáculos por todas partes, aun hoy.

Somos muy independientes y eso muchas veces, en vez de verse como algo bueno, —como alguien que apoya y proyecta un trabajo a nivel nacional e internacional—, en vez de parecerle eso algo bueno a determinados funcionarios, les parece malo, pero bueno…tienen dos trabajos.

Sobre el Proyecto de Desarrollo Local (PDL)…

Es la oportunidad que nos están dando en estos momentos para, digamos, encauzar un trabajo enorme que venimos realizando hace 30 años; no es nada nuevo. Lo único es que va a funcionar ahora a través de un PDL o (en otros casos), a través de las Pymes o de lo que sea.

Creo que lo que se está buscando es crear una estructura que permita desarrollar un emprendimiento a quienes no tengan un proyecto y, a los que como nosotros tenemos un proyecto que está demostrando todo lo que somos capaces de hacer como equipo desde hace 30 años, es abrirle las puertas para que se establezca una forma adecuada de llevar adelante este tipo de emprendimiento, que está comprobado que da resultado, en todos los sentidos.

No es solo lo que se les enseña a los niños, sino los empleos que genera, pero además, por qué no puede existir una cafetería donde los padres y los niños, entre una cosa u otra puedan, no sé, tomarse un jugo o comer algo porque lo necesitan para seguir adelante el resto del día.

Incluso que haya una tienda fija como existe en todas las compañías del mundo, donde el público pueda encontrar de forma permanente todos los souvenirs y recuerdos que las personas quieran llevarse de una compañía que admiran y quieren; yo, por ejemplo, tenía en mi cuarto los afiches del BNC y de DCC, las fotos y postales de ellos.

Y así vamos a encontrar el camino para lograr muchas cosas más que queremos hacer, proyectos para que la ciudad de La Habana, y La Habana Vieja en particular, se siga proyectando a nivel nacional e internacional, como debe ser.

Esto que hacemos es lo normal, lo que pasa es que lo estamos haciendo mucho tiempo después, vamos detrás del mundo y lo que no podemos hacer es ponernos a llorar, sino montarnos en esa noria para poder seguir adelante, subiendo y bajando, como es la vida, no darnos por vencidos.

La colaboración con la Escuela de Flamenco de Andalucía.

La Escuela surgió en esa región de España para poner un poco de orden metodológico en la enseñanza del flamenco y la forma en la cual se transmite a nivel mundial. Es una institución que en muy corto tiempo ha logrado tener subsedes en distintas partes del mundo, algunas reconocidas como escuelas y otras como centros asociados.

Se acercaron a nosotros para continuar ese trabajo en Cuba, que hace algún tiempo había empezado esa gran bailarina y artista que es Irene Rodríguez, pero que no pudo continuar. Aceptamos el reto y vamos a comenzar, en la medida que podamos avanzar en ello, en la antigua sede que tenía la compañía de Irene en Malecón, un deseo de Eusebio Leal, quien quería convertir ese espacio en un gran centro cultural y eso es lo que vamos a hacer.

En la conferencia de prensa hablaba de preparar el relevo y saber cuando retirarse a tiempo… ¿Piensa ya en el retiro?

El día que te retires, te mueres, aunque según van pasando los años uno tiene que ir adecuándose a las posibilidades que cuerpo y mente nos dan. Todavía mi mente y mi cuerpo dan, pero llegará un momento en que no será así y no se puede ser egoísta, pero tampoco se puede preparar el relevo a última hora.

Lo mejor es lo que hemos hecho hasta ahora, que es preparar el relevo todo el tiempo. Ellos son bailarines y a la vez son profesores, pero además son regisseur y llevan adelante todo el trabajo, hacen ensayos y son coreógrafos y eso te da tranquilidad, porque tienes un equipo muy bueno.

Ahora estoy conversando con ustedes aquí y ya pensando y organizando los proyectos que vienen. Siempre digo que lo que se está haciendo ya pasó, ahora lo que importa es lo que viene detrás, en el futuro, de eso se trata preparar el relevo.

1 de 3

1. Lizt Alfonso corrigiendo posición de Luis Mario Miranda.Foto: Buby Bode/cortesía de la compañía.

2. Lizt Alfonso corrigiendo la postura de Thalia Martinez. Foto: Buby Bode/cortesía de la compañía.

3. Lizt Alfonso corrigiendo posición de Luis Mario Miranda.Foto: Buby Bode/cortesía de la compañía.

Y no es solo sentarse con ellos a darles clases, sino que estén a tu lado, para que vean cómo se hacen las cosas y luego ellos cogerán su camino a su forma, con su estilo e intuición, porque el arte trata mucho de la intuición y la sensibilidad, pero con una base que se va aprendiendo.

Looks like you have blocked notifications!