Roberto Córdova Carreño,

Me dirijo a tí públicamente, tal como lo haces reiteradamente denostándome a través de redes sociales junto con tu jauría de perros hambrientos y rabiosos, que siguen a un «líder» que llegó de chiripazo a donde está y que defiende igualmente de forma rabiosa lo que de suerte consiguió en su vida. Será la primera, y espero la última vez en que me dirija públicamente a esta persona de tan escasa moralidad.

Ya me he cansado de sus constantes faltas de respeto, tanto proferidas por usted y por sus familiares y los dichosos perros hambrientos ya mencionados, que se han sentido con el derecho de poner mi nombre y el de mi familia en su hocico lleno de mierda. Y te lo digo así, porque así como tú no respetas, yo tampoco te voy a respetar.

¿Qué te crees?

¿Te crees invencible Roberto Córdova?

¿Te crees que estás por sobre las leyes?

¿Te crees que por ser alcalde tienes el derecho de manchar el buen nombre de quien tiene el valor de enfrentarte por las vías formales?

¿Sabes Roberto Córdova? Me das lástima. Y me arrepiento profundamente de haber creído en tí y haberte dado mi voto en elecciones anteriores.

Me arrepiento de creer en que una persona, de orígenes humildes —como la mayoría de nosotros, los pichileminos nacidos y criados—, podría mantener dicha humildad y que la vista no se le nublara una vez ascendido a un cargo de importancia, como es el de alcalde de la comuna.

Muy por el contrario, no me arrepiento de haberte enfrentado tantas veces por sin vergüenza. Jamás me arrepentiré.

Primero, dijiste que me «apropié» de unos textos de Jorge Aravena Llanca. Lo reiteras cada vez que puedes. El asunto de los textos supuestamente apropiados de Aravena Llanca es una completa y absoluta calumnia, y que si sigue reiterando deberá responder por ella ante los tribunales, señor Córdova, por supuesto, dando a conocer los respectivos antecedentes que corroboren lo por tí señalado. Los libros elaborados entre 2015 y 2016, ya publicados e impresos en 2017, tienen su debido registro de propiedad intelectual y no corresponden, de ninguna forma, a autoría alguna del señor Aravena Llanca.

La calumnia de la supuesta apropiación me la exclamaste directamente en una sesión de Concejo en 2017 en que te confronté por la entrega «capciosa» de subvenciones. ¿Qué respondiste? Que yo había publicado que la municipalidad está integrada por bandidos y que atacaba constantemente a los funcionarios, con palabras soeces, y que eso impedía una atención «diligente».

¿Recuerdas qué te respondí, Roberto Córdova?

TRAS DIECISÉIS AÑOS DE DICTADURA, DESDE 1990 HAY LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LIBERTAD DE PRENSA. AUNQUE TE DUELA. Lamentablemente para tí y los lameculos que te siguen nosotros NO TENEMOS COMPROMISO CON NADIE. NUNCA LO HEMOS TENIDO. Por eso nos sentimos con el derecho de apuntar con el dedo cuando las cosas están mal. Medios de comunicación rastreros, que se venden por cuatro chauchas, existen desde hace tiempo y los siguen utilizando. Nosotros no somos de esa calaña.

Y sí, la municipalidad está llena de bandidos. Con un (¿ex?) administrador municipal que plagió su informe de título de Wikipedia, con un jefe de gabinete que presentó un informe de notas de enseñanza media con notas que no coinciden y que posiblemente esté falsificado, con una secretaria municipal y el susodicho alcalde que falsifican decretos (comprobado judicialmente) y que salvan por no tener antecedentes penales. Con unos inspectores municipales que han sido expulsados de diversos empleos públicos por faltas administrativas. Con otros funcionarios que vienen apuntados a dedo por su jefecito Juan Pablo Letelier, y que sin tener ningún mérito aparecen de un día para otro apernados en el municipio. Sí, la municipalidad está llena de bandidos, INCLUYÉNDOLO, ROBERTO CÓRDOVA.

Lamentablemente en Pichilemu son muy pocos los que se atreven a enfrentarlo. Por miedo, quizás. Y cómo no, si cada vez que alguien osa ofender al emperador APARECEN COMO JAURÍAS DE PERROS los mismos comemocos de siempre.

Roberto Córdova, eres una persona de escasa moralidad. Quisiste engañar a las leyes y la Constitución para ser alcalde por un cuarto período, a pesar de que reconociste públicamente que no podías ir a la reelección. Pero se te nubló la cabecita porque te dijeron palabras bonitas. Y bueno, las ganas de dejar el poder eran inexistentes. Así que démosle no más: te presentaste como candidato a alcalde.

Presentaste una declaración jurada en que decías que no estabas sujeto a ningún impedimento legal ni constitucional para ser alcalde, Y POR ESO el Servicio Electoral aceptó tu candidatura.

Como el tenor mismo de la reforma constitucional era clarísimo, me atreví a presentar un reclamo ante el Servel y el Tribunal Electoral Regional, a modo «informativo», esto es, con la intención de que dicho órgano judicial electoral se pronunciara respecto al asunto, aún cuando la normativa señalaba taxativamente que no podía impugnar por mí mismo la candidatura.

El Tribunal Electoral Regional, si bien acogió tus argumentos en ese sentido (que no tenía participación activa en el asunto), declaró de forma tajante que «las normas que regulan el derecho electoral son de orden público» y «la judicatura electoral tiene las más amplias facultades para conocer y fallar las causas que han sido puestas en su conocimiento, incluso pudiendo actuar de oficio», estimando el Tribunal que «es necesario conocer y decidir el fondo del asunto, toda vez que versa sobre la columna vertebral del Estado Democrático de Derecho y que las elecciones son la expresión más pura de la democracia».

En consecuencia, aún si ninguno de los tres candidatos que impugnaron tu candidatura lo hubiera hecho, igual hubieran resuelto para bien o para mal la presentación que hice.

Los perritos y las hienas salieron al ataque, como de costumbre, apenas se conoció públicamente la presentación ante el TER. Escupían fuego. Un fuego mal oliente, parecido al tuyo.

Lo bueno fue que el TRICEL te paró los carros. Te chantó la moto. Te pegó senda patada en el culo, Roberto Córdova. Ahí quedaste, donde tenías que estar, derrotado.

Vaya que les dolieron los bocinazos por toda la ciudad. Tus animalitos no domesticados nuevamente salieron a vomitar mierda. Una persona cercanita a tí, conocida a la hora de la once en la vuelta de la esquina, dijo que era una falta de respeto. ¿LA PROTESTA PÚBLICA ES UNA FALTA DE RESPETO?

¿Y QUÉ MIERDA SON LAS FALTAS DE RESPETO REITERADAS PROFERIDAS POR TÍ Y POR TUS SOBABOLAS? ¿QUÉ MIERDA SERÁ EL ACOSO LABORAL A QUE FUE SOMETIDO MI PADRE, FUNCIONARIO MUNICIPAL DURANTE MÁS DE 24 AÑOS, DURANTE LA GESTIÓN DEL HOCICO DE FUEGO ? ¿ASÍ QUE SEGÚN TU HERMANITA NELLY, MI PAPÁ, PARA LO ÚNICO QUE SERVÍA ERA PARA CALENTARSE LAS MANOS EN LA ENTRE PIERNA? (comentario expresado después de su muerte)

¿ASÍ QUE SOY CANDIDATO AL HIJO DEL AÑO, ROBERTO CÓRDOVA?

Tus comentarios irónicos y miserables hablan muy bien de tu calidad como persona. Yo siempre me he referido de forma directa a tí. No te tengo miedo, miserable, bajo, despreciable.

TE DENUNCIÉ A LA CONTRALORÍA POR CORRUPTO.

Existen numerosos pronunciamientos de dicho órgano que señalan tajantemente que un alcalde no puede hacer PROSELITISMO.

Tú lo haces de forma reiterada a favor del calvo que tienes de pérquin. Una persona que con capacidades propias tuvo que arrimarse a las nalgas de un chicharrón tostado para poder llegar a un cargo al que jamás se hubiera imaginado siquiera postular. Y están con diarrea fulminante porque saben que no prende ni con bencina y le van a regalar la municipalidad a la derecha por su capricho de no soltar la teta.

¿SABES ROBERTO CÓRDOVA? Tengo grabados los programas radiales. Están todas tus publicaciones guardadas, archivadas. ¿SABES PARA QUÉ, ROBERTO CÓRDOVA? Sí, para eso son.

Nunca me han gustado las tortillas con chicharrones. Saben mal, son asquerosos. Hediondos. Vomitivos.

Ah, y mándame la boleta de las empanaditas de la foto esa que tus hermanitos comparten cada vez que les saco los trapitos al sol, como ese que trabaja en cierto lugar de Infiernillo y que ni permiso municipal pagaba. Bueno, es un hombre de temer… ya mató a una persona…

Como esta no es una editorial, sino una carta pública, va firmada.

DIEGO GREZ CAÑETE

La entrada Roberto Córdova Carreño, eres un miserable aparece primero en El Marino.

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